La concejala del Partido Popular María de los Ángeles Fernández no se presentó a una plaza o un puesto de trabajo del Ayuntamiento de Almendralejo, sino que se trataba de un contrato. Así lo ha indicado el alcalde de la ciudad, José María Ramírez, en respuesta a la
rueda de prensa ofrecida ayer por el PP, añadiendo que la edil de la oposición pretendía ser contratista, no trabajadora municipal. De hecho, los empleados temporales del consistorio sí pueden ser concejales desde hace algunos años, según ha explicado el regidor.
Ramírez ha aclarado que el caso de Fernández se trataba de un contrato para impartir un curso de 200 horas lectivas en dos meses a cinco horas diarios por valor de 10.750 euros, esto es, un contrato de servicio al que se presentan autónomos o empresas. El alcalde lo ha indicado visiblemente molesto ante las declaraciones de la portavoz del PP en la que hablaba de “sectarismo del equipo de gobierno”, sosteniendo Ramírez que fue el propio concejal Saúl del Amo quien propuso a Fernández al obtener la mayor puntuación. No obstante, el Departamento de Contratación alertó de la incompatibilidad de contratar a los concejales como autónomos o sus empresas, cuestión por la que la edil del PP alegó, pero el secretario ratificó.
Así las cosas, María de los Ángeles Fernández decidió acudir al contencioso-administrativo que le ha dado la razón. El alcalde sostiene que se han basado en la similitud con un contrato de trabajo y que los propios técnicos municipales consideran que es una interpretación errónea. A diferencia de lo manifestado por el PP, añaden que sí cabe recurso y entienden que debe presentarse porque queda en cuestión su criterio. Para ello se dispone de un plazo en el que se valorará qué opción tomar. En cualquier caso, el alcalde se ha mostrado “dolido”, ya que se le ha explicado “punto por punto lo que decían los técnicos” e incluso “se le ha facilitado la información” para presentar el contencioso.