La comunidad de regantes ha alertado de la complicada situación por la que atraviesa el proyecto de regadío en Tierra de Barros, de modo que la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) cumple en agosto del próximo 2027. Se trata de la “fecha límite”, de modo que “si se deja caer”, habría que comenzar una nueva, que conllevaría entre dos y tres años. Así lo ha explicado el presidente del colectivo, Isidro Hurtado, en la junta ordinaria celebrada este martes en Almendralejo, añadiendo que duda que tuviera “las mismas condiciones” que la actual. La única opción para que no caducase pasaría por una pequeña obra, pero para ello necesitan reunirse “con alguien que tenga esa voluntad política para que salga adelante”.