La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (CLYGAL) exige a las administraciones "el cumplimiento estricto y riguroso de la Ley de la Cadena Alimentaria para que ningún agricultor venda su aceituna por debajo de los costes de producción", después de que se conociera que, el precio para lograr un kilo de aceituna de mesa en una explotación de olivar tradicional de secano haya escalado hasta 1,23€/Kg, según la organización. La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), a la que pertenecen 127 municipios de seis comunidades autónomas, entre ellas Extremadura, ha establecido una horquilla de costes de producción de un kilo de aceituna de mesa entre 0,75 y 1,23 € el kilogramo, en función del tipo de cultivo que se trate, "siendo el coste más alto para las explotaciones de olivar de secano, el más extendido en Tierra de Barros".
La Comunidad de Labradores considera que estos costes "sitúan a miles de familias trabajadoras en una posición de vulnerabilidad absoluta, obligadas a asumir incrementos desorbitados en los insumos mientras ven cómo sus ingresos se congelan o disminuyen, careciendo totalmente de rentabilidad su trabajo en el campo a lo largo de todo el año". "Ante este escenario de desamparo, la CLYGAL reclama formalmente a las administraciones públicas que actúen de oficio y de forma activa para garantizar que no se produzca ni una sola venta a pérdidas, y se defienda el eslabón más débil de la cadena, que siempre sale perdiendo", indica CLYGAL en nota de prensa.
La organización agraria añade que "a la crisis de precios se le suma un durísimo revés climatológico, ya que las altas temperaturas registradas en las últimas semanas darán al traste con las previsiones más optimistas sobre una buena cosecha de aceituna de verdeo, de manera que el calor extremo está quemando el esfuerzo de todo un año, mermando las cosechas de un producto emblemático de nuestra tierra". Por si el clima y los costes de producción no fueran suficiente castigo -expone- "los agricultores españoles se enfrentan a una competencia ferozy desleal amparada por la pasividad política", por lo que solicita "la aplicación estricta de las cláusulas espejo para toda la aceituna procedente de terceros países".
La Comunidad considera "intolerable que se exija a los productores locales cumplir con normativas sociolaborales y medioambientales estrictas, mientras se abren las fronteras a producciones extranjeras que no juegan con las mismas reglas, devaluando el mercado y empobreciendo el medio rural". La CLYGAL concluye apelando a "la responsabilidad histórica de las administraciones, para que defiendan de forma activa a los productores de aceituna de mesa antes de que el abandono de las explotaciones sea irreversible".